La historia del número 108

Bernardio Aranda

Bernardo Aranda

La asociación del número 108 a la homosexualidad tiene su origen en el asesinato del locutor de radio Bernardo Aranda que sucedió el 1 de septiembre de 1959 en Asunción. Al sospecharse que la víctima era homosexual, se dedujo que los autores del supuesto crimen también lo eran y que por lo tanto cualquier homosexual estaba involucrado. Como consecuencia de este hecho, 108 homosexuales hombres fueron detenidos para realizar las investigaciones del supuesto asesinato y los nombres de los detenidos fue difundida en una lista que se conoció como “la lista de los 108”. El caso Aranda generó en la sociedad paraguaya una reafirmación de los prejuicios contra la homosexualidad, el mote de los 108 y un quemado (que hace referencia al número de homosexuales que fueron apresados y a la muerte de Bernardo Aranda) se socializó y hasta hoy se utiliza como una forma de discriminar a las personas aludiendo a su orientación sexual.

Después del crimen de Bernardo Aranda comenzaron las detenciones arbitrarias a homosexuales. Los diarios de la época hacían constante referencia a una supuesta “logia de amorales”, que habría cometido el crimen. La avalancha de prejuicios e ignorancia se apoderó de la opinión pública, que creyó durante mucho tiempo que ser gay era sinónimo pertenecer a una especie de sociedad secreta asesina. En medio de todo esto, alguien mandó una carta al diario El País en 1959, la que fue publicada como una demostración de que estas personas catalogadas como de la “logia de amorales” y tenían el derecho de expresarse y por primera vez se habló de Derechos humanos al referirse a sector de la sociedad.

“¿Quines son los amorales? No están en las casas humildes… atentan contra las tradiciones viriles paraguayas. ¿Quines son? ¿Dónde están? La opinión pública los conoce, los señala con el dedo…pedido a obra del bien social, empresa de divinidad colectiva, enfrentado a la amoralidad hasta reducirlo, este mal debe desaparecer por la voluntad de quienes tienen limpio el cuerpo, mente y corazón.
¿Quines son? ¿Dónde están? Esta sea la consigna a toda hora hasta que los dedos de la sociedad puedan señalar y ubicarlos”.

“Nosotros seguimos una vocación que es tan antigua como la propia humanidad, y en este siglo de consagración de todos los derechos humanos, nadie puede negarnos el derecho de hacer de nosotros mismos, de nuestro continente físico, lo que queremos, sin incomodar a los otros que no quieran hacer lo mismo que nosotros…”

(Diario El País, 30 de setiembre de 1959, Asunción)
Para más información sobre la historia del 108, ver la investigación “108 ciento ocho”, de Erwing Augsten:108 CIENTO OCHO

4 pensamientos en “La historia del número 108

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